"Me grita todo el tiempo". "Solo me dice lo que hago mal". "No entiendo qué quiere que haga". "No me ha sacado a jugar, no confía en mi… no valgo". "No me explica nada". "No le gusto". "Tengo miedo..."
Estas son algunas de las frases que escucho a los deportistas cuando hablan de sus entrenadores/as. Da igual la edad del deportista, y el deporte que practiquen, su relación con el entrenador es importante.
La conexión entre un deportista y su entrenador es mucho más que una mera interacción técnica o táctica. Se trata de una alianza fundamental para el desarrollo personal, el alto rendimiento deportivo y la salud emocional del deportista.
Por eso es un área a trabajar el que los entrenadores se formen en herramientas de gestión emocional y de equipos, habilidades de comunicación y estrategias que les permitan conocer a sus deportistas y favorecer relaciones saludables a través de las cuales obtener el mejor rendimiento.
Importancia de una Relación Sólida
1. Confianza y Comunicación Abierta
La base de una relación exitosa reside en la confianza mutua. Cuando el deportista confía en su entrenador, se siente respaldado para superar obstáculos, enfrentar desafíos y expresar sus inquietudes. Una comunicación abierta y honesta permite compartir expectativas, ajustar estrategias de entrenamiento y, sobre todo, reconocer tanto los logros como las áreas de mejora. Esto se traduce en una mayor seguridad y motivación, elementos esenciales para alcanzar el alto rendimiento.
2. Desarrollo Integral del Deportista
El entrenador no solo es un guía en la técnica y estrategia deportiva; también es un referente en el desarrollo personal. Un enfoque que integre aspectos físicos, técnicos y emocionales permite que el deportista se convierta en una persona equilibrada, capaz de gestionar la presión, el estrés y los momentos de dificultad. Este acompañamiento integral favorece la resiliencia, la auto-confianza y la capacidad para aprender de las experiencias vividas.
3. Optimización del Rendimiento
La sinergia entre deportista y entrenador facilita la identificación de fortalezas y debilidades. Un entrenador atento y bien formado puede ajustar el entrenamiento para maximizar el rendimiento, mientras el deportista, al sentirse comprendido y apoyado, se compromete más activamente con el proceso. Esta relación colaborativa es fundamental para trazar metas realistas y estrategias que conduzcan al éxito.
Pero esto no siempre es así...
Y otras veces, el deportista necesita también trabajar en sus propios aspectos emocionales que puedan estar bloqueando la relación.
Cada persona tiene un estilo y forma de relacionarse. Identificar tu estilo de comunicación y el de la otra persona, puede ayudarte a comprender mejor qué está dificultando la relación.
Aprender y practicar otras formas de comunicación puede abrir las posibilidades para que puedas resolver conflictos, sentirte más cómodo en la relación, y tus necesidades más atendidas.
No todas las decisiones del entrenador tienen que ver contigo, ni con tu rendimiento, no todo depende de ti.
Tu valía como deportista depende de mucho más que de lo que el entrenador opine o decida en un partido.
Tampoco tus expectativas son las del entrenador.
Puedes valorar la figura de tu entrenador como un referente y a la vez, aprender a auto-valorarte, analizar tu rendimiento de forma independiente a los comentarios, expectativas o decisiones del entrenador.
Puedes aprender a comunicarte de una forma que puedas cuidar la relación y a la vez expresar tus necesidades, respetándote a ti y al otro, sin miedo y con capacidad para cuidarte y valorarte.
La Psicología del Deporte, también te ayuda a desarrollar nuevas habilidades para mejorar tus relaciones en el deporte y con ello favorecer tu desarrollo como deportista.
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